El nuevo mandamiento

Había una mesa tendida con la comida típica de la Pascua. Jesús y sus discípulos estaban alrededor, celebrando una de las fiestas más importantes para Israel. Ninguno sabía, salvo Jesús, que esa noche sería la última que podrían disfrutar de su maestro. Que esa sería la última cena juntos.

Como tantas otras veces, Jesús comenzó a hablar de lo que sucedería: él sería arrestado por soldados a media noche, y 12 horas después moriría crucificado. Pero al tercer día resucitaría.

Para Jesús es una noche de despedida, porque intenta dejar los últimos consejos, los conceptos más importantes, las enseñanzas que ellos no debían olvidar nunca. En primer lugar, lava los pies de sus discípulos, demostrando que la humildad y el servicio al otro está por encima de toda posición de autoridad.

Pero llegando al final de la cena, establece un principio fundamental para la vida de fe. En Juan 13:34 leemos que Jesús les afirma: les doy un nuevo mandamiento: ámense unos a otros. Tal como yo los he amado, ustedes deben amarse unos a otros. El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos.

Jesús se hizo hombre para tomar nuestro lugar, y reconciliarnos con Dios Padre. Su amor es tan grande, que fue capaz de dar su vida por nosotros. Y ese mismo amor es el que nos pide que tengamos unos con otros.

Por eso es importante estar dentro de una comunidad de fe, tener amigos de la misma fe, ser parte de la Iglesia. Porque no hay forma de amar a nuestros hermanos, si no compartimos la vida con ellos. Y el amor que Jesús tuvo por nosotros, se verá entre nosotros y a través nuestro, a todos.

Basado en el Capítulo 8 del evangelio de Juan.
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