Entrada triunfal a Jerusalén

Jesús entraba a Jerusalén, y grandes multitudes decían: ¡Viva el Rey de Israel!”.

¿Rey? Claro que sí. Muchos años antes Dios le había dicho a los judíos que de ellos saldría el rey de Israel; y no solo de Israel, sino que su dominio sería sobre todas las naciones.

Una de las señales que debían cumplirse para identificar a ese rey era la entrada a Jerusalén montando un burrito. Sí, escuchaste bien: en un pequeño burro. Algo raro para un rey, ¿no?

Una semana antes de enfrentar la cruz, Jesús comenzaba a revelarse a su pueblo tal como Dios Padre lo había enviado: como sul Rey. Pero a veces los planes de Dios no son parecidos a lo que nosotros pensamos, o a lo que creemos que va a suceder.

Los líderes de Israel esperaban a un hombre poderoso, de guerra, de política, capaz de someter al Imperio romano y a las demás naciones. Pero, como vimos en videos anteriores, el plan de Dios era darnos vida eterna, reconciliarnos con Él. Claro que Jesús reinará sobre la tierra, y es una promesa que Él hizo. Llegará el día en que vuelva, y que todas las naciones lo reconozcan como Rey.

Quizás el Jesús que te estamos mostrando no es lo que pretendés. A veces Dios no es como nosotros queremos que sea. Pero el error no está en Dios, está en nosotros.

Nos gustaría que Dios nos provea, nos quite los problemas, nos haga vivir una vida sin ningún tipo de exabrupto; nos gustaría un Dios a nuestra imagen, a medida. Pero no queremos hacer nada de lo que Él nos pide.

Y la cuestión no es rebelarse contra eso, sino aceptar lo que es mejor. Nosotros no podríamos tomar decisiones con justicia, ni con el amor y la misericordia que tiene Dios.

Necesitamos entender que aunque el Rey venga en una forma que nosotros no queremos, aún así… Él es el rey.

Basado en el Capítulo 12 del evangelio de Juan.
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